BLACK MIRROR
No se porque, pero siempre he reconocido el futuro como una
mezcla un poco caótica de tecnología y arte audiovisual. La era de las
pantallas que estamos viendo ahora no era imaginable para el simple general de
los mortales, aun teniendo pistas tan abrumadoras como la película de los
hermanos Wachowski ‘Matrix’, una revelación en forma de saga que se convirtió en
un referente en la ciencia ficción y obra de culto. Después de Matrix, vinieron
algunas mas, como Inteligencia Artificial de Steven Spielberg pero ninguna con
tanto éxito como la primera.
El 4 de diciembre de 2013, un satírico columnista de The
Guardian, involucrado en una pagina web personal, guionista y colaborador en
televisión, decide dar la oportunidad a la gente de contemplar a través de un
espejo el reflejo deforme y terrible de nosotros mismos como espectadores del
mundo, y así es como la mayoría de nosotros conocemos a Charlie Brooker, una de las mentes mas interesantes de la tele actual
y creador de referencia de la ficción audiovisual de nuestro tiempo. Black
Mirror es su obra, una serie de cuentos morales, ensayos sobre los peligros distópicos
de los medios de comunicación actuales. Cada uno de los capítulos de Black
Mirror –sólo 3 por temporada- aborda un tema distinto. En el titulado The
entire history of you, que ha comprado Robert Downey Jr para rodar un remake
en el cine, todos los personajes llevan implantado detrás de la oreja un
discreto dispositivo llamado Grain que permite grabar todas nuestras vivencias,
rebobinarlas y borrarlas.
Los pocos que confían en sus memorias orgánicas
se ven como hippies asilvestrados, como ese tío que todo el mundo conoce que no
tiene móvil. ¿Exagerado? Leed las instrucciones de las gafas Google y flipad. En
otro, Be Right Back, una joven viuda consigue resucitar virtualmente a
su marido gracias a un software que replica su voz y su estilo,
utilizando toda la huella digital que dejó en las redes sociales. ¿Raro? Pues
ya existen aplicaciones como LivesOn, que mantiene vivo el Twitter de un fallecido
gracias a la inteligencia artificial.
Charlie Brooker fabula y moraliza en esta creación profética
sobre ese futuro inmediato de los medios de comunicación que nos rodean y cada
vez gobiernan nuestras vidas un paso mas sin que ni siquiera nos demos real
cuenta de ello (hasta que alguien como el se decide a darte un bofetón de pura
realidad).
“Verdaderamente, a mi me encanta la tecnología".
asegura Brooker. "Pero en estos momentos somos todos como niños en un
planeta en el que todos los adultos se han marchado y nos han dejado sin
supervisión. Los avances se nos presentan siempre como algo sólo positivo, pero
no percibimos las cosas que vamos perdiendo ni el efecto que tiene en nuestras
mentes. Es como un coche, puedes utilizarlo para ir rápido a los sitios, que es
genial, pero también puedes atropellar a un montón de gente”. Como bonus,
regala un ejemplo que no llegó a formar parte de la serie: “Si existiese un smartphone
que sólo se pudiese recargar renunciando a diez minutos de vida, la gente lo
haría. ¿Diez minutos? Claro, por qué no, tengo que llegar al siguiente nivel en
el Angry Birds”.






















