Grace, la mano derecha de Vogue.
Grace nació el 20 de abril de 1941 y fue una niña solitaria y enfermiza, allí metida en aquel hotel costero con poco encanto de Anglesey (Chelsea), rodeada de gente en la época de verano y absolutamente sola en un edificio que quedaba desierto en invierno sepultado por una persistente y fina lluvia. Pamela Rosalind Grace Coddington deseaba escapar de una de las dos ‘suertes’ que en ese lugar podía esperar: “Anglesey no brindaba muchas opciones: o acabas en una fábrica de relojes o de camarera”. Grace deja la isla a los 18 años, en 1959, para buscar fortuna en Londres con su amiga Angela.
El trayecto que separa su infancia en aquella brumosa playa de Anglesey, al norte de Gales y su carrera hacia la cima de la industria de la moda, casi pudiendo tocar el cielo, es digna de escribir sus memorias, que por cierto, están a punto de salir al mercado pasado el verano. Su baza en la moda a sido siempre una asombrosa capacidad de transformación, física y profesional, y salta a la vista que su talento es mas visual que literario. Coddington asegura no haber leído más de dos libros en toda su vida.
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| Grace Coddington para Vidal Sasoon. |
Los resultados de aquel casting para modelos empezaron a dar
muy buenos resultados. Su capacidad innata para mutar, plasmada en geniales fotografías, su especial sensibilidad para
detectar el talento y su increíble olfato para anticiparse a las modas comienzan
a descubrir poco a poco a Grace su camino hacia el gigante de la industria.
Empieza su carrera como modelo para fotografías. Posa
para el gran Norman Parkinson y también trabaja para David Montgomery retratándola con el corte de pelo de cinco puntas que Vidal Sassoon creó para ella en 1965.
Dicen que trata a sus amigos con el mismo cuidado y con la misma importancia que a aquella maleta que siempre debía llevar un maniquí, antes de existir estilistas ni maquilladores, con un par de zapatos negros y sujetador de relleno para ser contratada.
En el último tramo de su carrera como modelo, Grace vive a caballo entre Londres y París. Su deslumbrante y prometedora carrera “justo cuando empezaba a tomar velocidad” se ve truncada por un accidente de tráfico que le corta del todo el párpado izquierdo en 1961. Cinco operaciones de cirugía la tuvieron apartada del negocio durante dos años. Cuando volvió, se inventó ese maquillaje espeso y negro alrededor de las cuencas. “A la gente le gustaba, aunque claramente era una forma de camuflaje, para disimular el estropicio”.
Al final de la década vuelve a Londres y comienza a trabajar como estilista en la revista Vogue. Pero la reciente relación de Anna Wintour, directora desde hacía pocos meses de la revista y Grace, no dura mucho tiempo. Dos meses mas tarde en 1987 decide dejar la revista. Una oferta como directora de diseño en Calvin Klein y su relación con el peluquero Didier Malige – que vivía en Nueva York y es todavía su pareja– fueron los argumentos, aunque nunca ocultó diferencias creativas con Wintour. “Ella estaba mucho más interesada en lo sexy que yo”, dijo entonces. Wintour recibió la noticia el día de su 38º aniversario y admitió: “Hubiera preferido otro regalo de cumpleaños”.
En Calvin Klein, Coddington comprendió cuánto echaba de menos las revistas. Cuando, un año después, Wintour accedió a la dirección de la edición estadounidense, Grace llamó para felicitarla y le preguntó a su asistente si creía que la dejaría volver. Anna la citó unas horas después, ese mismo viernes, y le dijo: “Empiezo el lunes. ¿Quieres empezar conmigo?. Entonces Grace Coddington se convierte oficialmente en la directora creativa de la revista.
Dicen que trata a sus amigos con el mismo cuidado y con la misma importancia que a aquella maleta que siempre debía llevar un maniquí, antes de existir estilistas ni maquilladores, con un par de zapatos negros y sujetador de relleno para ser contratada.
En el último tramo de su carrera como modelo, Grace vive a caballo entre Londres y París. Su deslumbrante y prometedora carrera “justo cuando empezaba a tomar velocidad” se ve truncada por un accidente de tráfico que le corta del todo el párpado izquierdo en 1961. Cinco operaciones de cirugía la tuvieron apartada del negocio durante dos años. Cuando volvió, se inventó ese maquillaje espeso y negro alrededor de las cuencas. “A la gente le gustaba, aunque claramente era una forma de camuflaje, para disimular el estropicio”.
Al final de la década vuelve a Londres y comienza a trabajar como estilista en la revista Vogue. Pero la reciente relación de Anna Wintour, directora desde hacía pocos meses de la revista y Grace, no dura mucho tiempo. Dos meses mas tarde en 1987 decide dejar la revista. Una oferta como directora de diseño en Calvin Klein y su relación con el peluquero Didier Malige – que vivía en Nueva York y es todavía su pareja– fueron los argumentos, aunque nunca ocultó diferencias creativas con Wintour. “Ella estaba mucho más interesada en lo sexy que yo”, dijo entonces. Wintour recibió la noticia el día de su 38º aniversario y admitió: “Hubiera preferido otro regalo de cumpleaños”.
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| Anna y Grace. Desfile de Cavalli |
En Calvin Klein, Coddington comprendió cuánto echaba de menos las revistas. Cuando, un año después, Wintour accedió a la dirección de la edición estadounidense, Grace llamó para felicitarla y le preguntó a su asistente si creía que la dejaría volver. Anna la citó unas horas después, ese mismo viernes, y le dijo: “Empiezo el lunes. ¿Quieres empezar conmigo?. Entonces Grace Coddington se convierte oficialmente en la directora creativa de la revista.
Estilista quijotesca y apasionada, es un testigo irreemplazable de la historia de la moda. “Uno de los aspectos de mi trabajo que más me interesan es darle a la gente algo con lo que soñar, igual que soñaba yo de pequeña mirando fotografías. Todavía tejo sueños y me inspiro en todo lo que puedo, buscando la parte romántica del mundo real, no del digital”.



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