jueves, 5 de diciembre de 2013

BLACK MIRROR



BLACK MIRROR

 

   
 No se porque, pero siempre he reconocido el futuro como una mezcla un poco caótica de tecnología y arte audiovisual. La era de las pantallas que estamos viendo ahora no era imaginable para el simple general de los mortales, aun teniendo pistas tan abrumadoras como la película de los hermanos Wachowski ‘Matrix’, una revelación en forma de saga que se convirtió en un referente en la ciencia ficción y obra de culto. Después de Matrix, vinieron algunas mas, como Inteligencia Artificial de Steven Spielberg pero ninguna con tanto éxito como la primera.
El 4 de diciembre de 2013, un satírico columnista de The Guardian, involucrado en una pagina web personal, guionista y colaborador en televisión, decide dar la oportunidad a la gente de contemplar a través de un espejo el reflejo deforme y terrible de nosotros mismos como espectadores del mundo, y así es como la mayoría de nosotros conocemos a Charlie Brooker, una  de las mentes mas interesantes de la tele actual y creador de referencia de la ficción audiovisual de nuestro tiempo. Black Mirror es su obra, una serie de cuentos morales, ensayos sobre los peligros distópicos de los medios de comunicación actuales. Cada uno de los capítulos de Black Mirror –sólo 3 por temporada- aborda un tema distinto. En el titulado The entire history of you, que ha comprado Robert Downey Jr para rodar un remake en el cine, todos los personajes llevan implantado detrás de la oreja un discreto dispositivo llamado Grain que permite grabar todas nuestras vivencias, rebobinarlas y borrarlas. 




 Los pocos que confían en sus memorias orgánicas se ven como hippies asilvestrados, como ese tío que todo el mundo conoce que no tiene móvil. ¿Exagerado? Leed las instrucciones de las gafas Google y flipad. En otro, Be Right Back, una joven viuda consigue resucitar virtualmente a su marido gracias a un software que replica su voz y su estilo, utilizando toda la huella digital que dejó en las redes sociales. ¿Raro? Pues ya existen aplicaciones como LivesOn, que mantiene vivo el Twitter de un fallecido gracias a la inteligencia artificial.
Charlie Brooker fabula y moraliza en esta creación profética sobre ese futuro inmediato de los medios de comunicación que nos rodean y cada vez gobiernan nuestras vidas un paso mas sin que ni siquiera nos demos real cuenta de ello (hasta que alguien como el se decide a darte un bofetón de pura realidad).



  
 “Verdaderamente, a mi me encanta la tecnología". asegura Brooker. "Pero en estos momentos somos todos como niños en un planeta en el que todos los adultos se han marchado y nos han dejado sin supervisión. Los avances se nos presentan siempre como algo sólo positivo, pero no percibimos las cosas que vamos perdiendo ni el efecto que tiene en nuestras mentes. Es como un coche, puedes utilizarlo para ir rápido a los sitios, que es genial, pero también puedes atropellar a un montón de gente”. Como bonus, regala un ejemplo que no llegó a formar parte de la serie: “Si existiese un smartphone que sólo se pudiese recargar renunciando a diez minutos de vida, la gente lo haría. ¿Diez minutos? Claro, por qué no, tengo que llegar al siguiente nivel en el Angry Birds”.