martes, 12 de marzo de 2013

¿Quién es esa chica?

Recuerdo que mi vista se clavó automáticamente en aquella portada. En ella una chica pálida, de unos 60 kilos de peso, posaba como un maldito ángel caído del cielo vestida de Ralph Lauren. Con una impresionante americana roja, bordada con motivos chinos, pantalón de raya diplomática, cinturón de Chanel y camisa de cuello alto, tan alto como el de Karl Lagerfeld, autor de la fotografía de esta portada, Florence Welch deslumbraba. Porque como no podía ser de otra manera, Karl que ya puso el ojo a otra estrella hace unos años (le queda muy poco, si no lo ha hecho ya, para explotar como una supernova y proclamarse reina del universo de la música soul) Janelle Monáe, su protegida, también cayó rendido a los pies de Florence.

Con solo 26 años Welch acumula galardones; entre otros dos Brit, un MTV Music Award, dos candidaturas a los Grammy y una al Mercury Prize -el prestigioso galardón anual al mejor disco publicado en Gran Bretaña-. Ceremonials se llama su segundo disco junto con su banda ‘Florence + The Machine’. 3.000.000 de discos vendidos con ‘Lungs‘ su debut. Una barbaridad.

La británica pertenece a la estirpe de músicos-artistas encabezada por la islandesa Bjork. Su madre es parte importante de este puzzle. La neoyorquina Evelyn Welch es catedrática en la Universidad Queen Mary de Londres. Asidua al mítico Studio54, le enseñó a imaginar y describir el arte con todo lujo de detalles. Otras piezas de este puzzle fueron su abuelo, editor del Daily Thelegraph, su tío, famoso humorista inglés, y sus dos padres (sí, dos). Su madre se separó cuando Welch tenía 14 años y se enamoró de un vecino y las dos familias se fueron a vivir juntas. El resultado fueron dos padres y seis adolescentes bajo el mismo techo. Muchos dicen que es un imán para atraer el caos. 
Al final de la actuación en el Met Ball (mayo del 2011) bajó del escenario. Estaba cantando Rebel Rebel de David Bowie y allí estaban Madonna, Karl, Jay Z... Entonces, dice “me di cuenta que mi vida era absolutamente insólita” ¿Qué hizo? “Me puse a bailar y a cantarle a Paul McCartney”.


 
Dog days are over.

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