miércoles, 13 de marzo de 2013

El hombre Lanvin.

Su vida es frenética como la de cualquier directivo creativo en el inabarcable océano de la moda. 43 años buceando con pura energía entre las mejores casas. Kenzo, Kostas Murkudis y Hedi Slimane confiaron en él. Épocas en las que Lucas Ossendrijver ha exprimido el talento de todos ellos al máximo del mismo modo que los grandes con los que ha trabajado han sacado todo el jugo a este holandés, enamorado hasta la última costura de su trabajo. Su paso por esas tres casas han hecho de él lo que es ahora. Con Kostas aprendió la libertad en el trabajo, con Kenzo el sistema industrial, con Hedi la precisión y la exigencia que requiere la alta costura.

Ahora, bajo la tutela de Alber Elbaz el director artístico de la firma 'Lanvin' y a quién le une una fuerte amistad, Lucas lleva con fuerza las riendas de la colección prêt-à-porter para hombre. Él es el responsable de la popularización de las pajaritas, pero también de las zapatillas de bota, de los trajes dúctiles (me refiero a trajes tan versátiles como las zapatillas deportivas) y ahora, la mezcla de tradición y tecnología le volverán a subir a la pasarela con el brillo que le caracteriza.

Lucas se describe como un médico, pero dando el cambiazo de medicamentos por ropa. Su función es hacer que la vida de sus clientes sea más agradable, que sus armarios sean como la alacena de una vieja farmacia, donde hay remedios para todos los males. Prendas que confieren cura casi instantánea cuando las vistes. Prendas que en definitiva, cumplan esa función de hacernos sentir mas seguros. Porque Mr. Ossendrijver siempre propone lo mejor de sí, para tal fín.




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